jueves, 26 de mayo de 2011

HABLAR EN PÚBLICO

En realidad hablar en público no tiene nada de especial. No es una cualidad que se herede genéticamente ni tampoco un don divino. Es u arte que se puede aprender.

Hay una pregunta: ¿Es capaz de situarse frente a un grupo de personas y de persuadirlas, estimularlas y, finalmente convencerlas?

El “miedo al escenario” no es vergonzoso.  Lo padecen incluso los más curtidos profesionales de la oratoria y actores de reconocida trayectoria, quienes afirman que en el miedo es estimulante, despierta la mente y la lengua y desarrolla la sensibilidad de los centros nerviosos, adaptándolos a las necesidades del momento.

El antídoto más eficaz contra el miedo al escenario  cuando se lee o se pronuncian discursos es una preparación total, textual y rigurosa.

El tropiezo de algunos profesionales cuando están al frente a un público tiene una explicación muy sencilla: falta de preparación, indiferente olvido de lo esencial, incapacidad de familiarizarse exhaustivamente con lo que uno tiene que decir.


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